SAN JUAN BOSCO, PATRONO DEL SENA
“(...) Cuando tenía nueve años, tuve un sueño... ¡Este sueño me acompañó a lo largo de toda mi vida! Me pareció estar en un lugar cerca de mi casa, era como un gran patio de juego de la escuela. Había muchos muchachos, algunos de ellos decían malas palabras, Yo me lancé hacia ellos golpeándoles con mis puños. Fue entonces cuando apareció un Personaje que me dijo: «No con puños, sino con amabilidad vencerás a estos muchachos» Yo tenía sólo nueve años. ¿Quién me estaba pidiendo a hacer algo imposible? Él me respondió: «Yo soy el Hijo de Aquella a quien tu madre le enseñó a saludar tres veces al día. Mi Nombre pregúntaselo a mi Madre». De repente apareció una Mujer de majestuosa presencia. Yo estaba confundido. El me llevó hacia ella y me tomó de la mano. Me di cuenta que todos los niños habían desaparecido y en su lugar vi todo tipo de animales: perros, gatos, osos, lobos... Ella me dijo: «Hazte humilde, fuerte y robusto… y lo que tú ves que sucede a estos animales, tú lo tendrás que hacer con mis hijos». Miré alrededor y vi que los animales salvajes se habían convertido en mansos cordero... Yo no entendí nada… y pregunté a la Señora que me lo explicara... Ella me dijo: «A su tiempo lo comprenderás todo”.
San Juan Bosco nació en la ciudad de I Becchi en el año de 1815, en el Piamone italiano. En este lugar creció junto a su madre y sus dos hermanos y fue el sitio donde a los nueve años tuvo un sueño que cambiaría su vida.
A medida que creció en edad y estudios, Don Bosco, como era llamado, empezó a liderar procesos de formación para el trabajo, desempeñándose como maestro en diferentes instituciones educativas italianas, pero siempre bajo una misma convicción: el trabajo digno para todos “sus muchachos” como él les decía, velando porque en cada uno de los lugares donde sus aprendices iban a laborar, respetaran sus derechos bajo un acuerdo legal que llevaba su propia firma.
Debido a su amor a la juventud y a la formación que impartió a los obreros de la época, el Sena decide adoptarlo como su Santo Patrono, realizando eventos generales en todo el país todos los 31 de enero.
El Centro de Desarrollo Agroindustrial Turístico y Tecnológico del Guaviare, no fue la excepción. Con alegría y fe se unió a esta celebración con eucaristía en la Catedral de San José del Guaviare, la cual fue presidida por el señor obispo de la Diócesis, Monseñor Francisco Antonio Nieto Sua, miembro además de la junta directiva del Centro multisectorial; y concelebrada por los sacerdotes Pbro. Ángel Darío Echavarría, líder de la oficina de Bienestar al Aprendiz y el pbro. Luis Ángel Gómez, capellán de la Institución.
Para el padre Echavarría, esta celebración es de gran importancia ya que “es una oportunidad para crecer en la formación integral, máxime cuando se trata de rescatar los valores espirituales y las buenas costumbres. Que esta fiesta de nuestro patrono Don Bosco nos de la gracia de vivir formándonos constantemente con alegría”.
Año tras año se realiza la celebración patronal, teniendo siempre presente la misión y la visión del Sena, tomando como ejemplo las acciones que llevo a cabo San Juan Bosco para con toda la comunidad de su época.
A la celebración eucarística, asistieron los aprendices de todos los programas de formación de Regional Guaviare, instructores y administrativos, quienes participaron activamente a través de la lectura de la Palabra, la presentación de las ofrendas, oraciones y cantos.
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